Homenaje a Francisco Salgado

Francisco comenzó su trabajo como profesor de “Taller de Radio” en 3° Comunicación del año 2000. Hacía muy poco que se había recibido de Locutor Nacional, además de cursar Jazz en el Conservatorio Manuel de Falla. Actualmente se desempeñaba como docente de “Lenguaje de la Comunicación” en 3° Comunicación y “Arte” del lenguaje Música, en 2° año Bachiller. También estaba al frente del “Proyecto Orquesta” de nuestra Casa. Con toda su energía, llevaba adelante diferentes proyectos musicales (Salgado y Asociados; Underground Mafia Trio y Roseti Ensamble) relacionados con su pasión: el free Jazz. El diario La Nación publicó este año una reseña de su trabajo.

Francisco Martín Salgado ha estado vinculado con los Salesianos y, singularmente, con el Pío IX, desde antes de ingresar como docente en  nuestro Establecimiento. Sus padres fueron docentes del Colegio San Francisco de Sales y, en particular su padre, Hugo, fue Profesor de Castellano en segundo año, Sección  técnica. También hay que recordar que entre 1997 y 1999, cursa los tres años de su carrera en el COSAL (Comunicaciones Salesianas), Instituto Terciario de Locución, obteniendo, luego, el Carnet Habilitante de Locutor Nacional. 
En el año 2000, comienza a dar clase del “Taller de Comunicación” en 3A Comunicación Social, único curso de comunicación por ese entonces; luego, en 2006, comenzó a dictar ese Taller en el recién creado curso de 3B C.S. En el año 2013, asume también las clases de Educación Estética (Música) en los cuatro segundos años de lo Bachilleratos.
A partir del 2015 y siempre con su espíritu inquieto, ayudó a iniciar el “Proyecto Orquesta”, con dos talleres: uno de “Violín” y otro de “Trompeta, Trombón y Armónica”, que con gran idoneidad llevaba él adelante. Estando también a cargo de la Coordinación del Proyecto, se encargó de propagar el mismo por las redes sociales, en el Colegio San Francisco de Sales  y visitando uno a uno los cursos de nuestra Casa Pío IX. Más aún, este año, 2018 y ya con licencia por su enfermedad, se encargó de hacer la difusión por el Facebook de todos los Talleres: Violín, Violonchelo, Saxofón, Trompeta y Trombón.
Estaba lleno de propósitos, especialmente para después de agosto, cuando acabaría con sus tratamientos de quimioterapia; incluso, tocar en la muestra de fin de año del “Proyecto Orquesta”, como lo vino haciendo en años anteriores.  El Altísimo, dispuso otra cosa…
En la perfecta Armonía de Dios y si es que hay una Orquesta Celestial, Francisco estará aportando sus hermosos sones, sus escalas modales y pentatónicas, sus síncopas y contratiempos, sus glissandi con el trombón…

Reflexiones de sus alumnos

Hoy es uno de esos días en los que sentarse a escribir no le va a hacer justicia a las sensaciones que uno lleva pero, quizá, permita sobrellevar una parte del dolor que tenemos adentro. Francisco, "Salgado" como yo, uno de tus alumnos te llamaba (y como la gran mayoría debo decir) eras un personaje ambiguo para los cursos que te tenían. Algunos, te odiaban por tus respuestas rústicas que dejaban en ridículo a aquél que se animara a desafiar un poco tu autoridad en clase y otros, te amaban por tus chistes con un tinte ácido que pocos comprendían o por las devoluciones que hacías a cada programa de radio que te presentaban. Tu frase "Me encanta jugar a la mancha parte" era algo que siempre escuchábamos cada miércoles por la tarde cuando nos quedábamos tres horas en la biblioteca.
Nunca fuiste una persona que, frente a los alumnos dieras algún gesto de afecto marcado, pero si felicitabas a alguien por su programa le dabas tanto valor a algo que solo tenía 3 minutos de duración que te ponías a pensar si realmente podías llegar a ser periodista. Siempre recuerdo aquella primera clase en la que nos dijiste a mi compañera y a mí, que nuestro programa había sido el más aceptable teniendo en cuenta nuestra inexperiencia. Eso me hizo ganar cada vez mayor confianza al momento de charlar. Seguir aunque el programa no fuera perfecto fue una de las enseñanzas que pude unir a la vida en general ese "seguir aunque parezca que no se puede"
A veces me pregunto por qué será que esa materia tuvo solo 3 hs semanales solo por un año y no se mantuvo para los siguientes.
Recuerdo perfectamente el debate que tuvimos acerca de si "El 38" (Divididos) era un pogo más grande que el de "Jijiji" (Los Redondos) y creo que, en tu memoria voy a aceptar tu posición diciendo que el tema de Divididos tiene mayor pogo.
Nunca fui alguien que charlara mucho o se mostrara activo en una clase pero debo decir que esperaba ansioso una clase tuya, un comentario ácido o una invitación a la mancha parte. Tu clase hizo que me diera cuenta de que la carrera que elegí era la correcta y aunque nunca pueda decírtelo creo que este texto dice una parte de todo lo que me pasa por la cabeza. Muchas gracias por todo
Federico – 5° COM
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La verdad es que uno no se da cuenta del brillo de una persona hasta que ya no está. Es como una luz que está presente entre tantas otras, y que cuando se apaga, su ausencia se hace visible, hasta podría decirse que genera un apagón. No somos las personas que más lo conocieron, pero notamos la falta de su luz y eso puede sentirlo cualquiera que lo haya conocido. En estos momentos donde prevalece el silencio colectivo de los que lo recuerdan, no importa el vínculo, ya sea estrecho, fuerte o nulo. En nuestro caso solamente lo llegamos a conocer desde su faceta docente y, sin embargo, con nuestros errores como humanos, juicios y demás, tenemos un corazón que se deja guiar más allá de lo que los ojos ven y comienza a SENTIR. Así es como ahora vemos a nuestro profe Francisco Salgado.
Quizás uno en tercer año no analiza y no siente las cosas con tanta seriedad, por lo menos nosotros, uno busca más la facilidad y la rapidez. Francisco nos enseñó lo que era apasionarse por hacer: estar orgullosos de nuestras producciones, quererlas y defenderlas contra todo, hasta incluso frente a sus propias correcciones. Nos hizo dar cuenta de todo lo que podíamos hacer si confiábamos en nosotros y en nuestros grupos. Nos hizo aprovechar cada gota de creatividad, explotarla al máximo y mantener al aire un programa de 5/10 minutos con el mayor de los orgullos: sabiendo que, para hacerlo, tenías que sentarte, pensar, practicar millones de veces y cronometrar todo de forma impecable; si no: "mancha parte". Francisco tenía un toque especial, no era cualquier profesor. Se caracterizaba por su humor tan particular y por su autenticidad ante todo, sin mediaciones.
Lo cierto es que queremos agradecerle infinitamente todo lo que nos enseñó, su entrega y su franqueza, por siempre buscar que nosotros podamos descubrir que en serio valía mucho nuestro esfuerzo y que de verdad eramos buenos en lo que hacíamos. Esperamos que se mantenga siempre vivo en nuestra memoria.
Matías Iannece - Camila Lamalfa 5° COM

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Está claro que en momentos como este, sobran las palabras. Nos aferramos al dolor, buscamos explicaciones pero no las encontramos. Nos enojamos, pensamos por qué? En qué momento pasó?
Lloramos, y sólo con el agua de nuestras lágrimas logramos limpiar y aclarar las cosas. De repente empezamos a apreciar lo chiquito, lo que en algún momento nos pareció natural, cotidiano, insignificante. Vemos más allá de ese “algo”. Sorpresivamente, un grito se convierte en un “préstame atención, esto es para vos”; una nota baja en un “esforzate, sé que podes más”; una felicitación en un “lo lograste, confiaba en que lo harías”; una sonrisa en un “te quiero, los quiero”.
En el día de hoy, Francisco, “profe”, “Salgado”, te recordamos con una sonrisa, y por eso, entre lágrimas, dolor y pensamientos, te queremos dedicar las siguientes palabras…
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“No pude creer.
La noticia cruel,
me dejo sin voz.
Mostrando tu luz,
te dejaste ver cuando sale el sol.
Te fuiste sin saber.
Sin poderte despedir.
Tu alma de canción,
anda siempre por aquí.
Y yo canto por vos
samba para revivir.”
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Con la piel erizada
con los ojos llenos de lágrimas
con el corazón partido
te escucho
te veo en tu esplendor
te veo ser como sos.
Lloro en silencio para no interrumpirte,
lamento este maldito día en el que tuviste que irte.
Te pienso y me desmorono,
mis palabras no logran describir todo.
Lloro al compás de tu música
y pienso en cómo te engaña la vida.
Pregunté por vos,
Me dijeron q estabas mejor.
La ironía me ataca
porque nadie me explicó
que eso era porque lograste escapar del sufrimiento que te perseguía sin razón.
Espero que estés feliz ahora,
Que estés en tu lugar favorito tocando la armónica
o que estés frente a todos los santos,
Tocando tu trombón y disfrutando.
Espero que vuelvas a ser,
en el alma de los que nos quedamos en el después,
que no sufras más,
que hayas encontrado la paz.
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No tengo palabras para contar
la admiración que te tengo.
Como profesor, como músico, como persona.
Coincidiste en nuestra vida dos años,
y algo hiciste para que muchos de nosotros te consideremos un referente.
En uno de esos años me hiciste amar la música todavía un poquito más, y en el otro nos demostraste de todo lo que podíamos hacer en un cuartito con un micrófono y con el bendito Audacity, que tenías razón, se convirtió en nuestro mejor amigo.
Te ocupaste de que realmente aprendiéramos, de que nos metiéramos en la materia, resaltaste nuestros aciertos y reconociste nuestro progreso. Diariamente nos recibías con tu humor irónico y ganas de enseñar. Nos dejaste una marca que dudamos algún día se borre;
ya que nunca te lo dije, lo digo ahora y en nombre de  muchos. Para no enojarme con el mundo decido recordarte riéndote en el aula, tocando algunas notas para nosotros en música. Prefiero esperar que, estés donde estés, estés bien y que hayas sentido el cariño que te tenemos, que sepas también, lo mucho que te vamos a extrañar.
Valentina Pérez Gimpelj
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Hace unos días,
nos dejó una nota,
una nota que voló y voló
hasta llegar al cielo.

Se posicionó en el mejor lugar que encontró
entre tantas otras notas,
pero no pasó desapercibida,
tenía un brillo especial,
y un sonido único.

Se unió al coro de los ángeles,
con su armónica y su trombón,
Para ser una nota única,
con su bello esplendor.

Es una nota que no se queda muda,
siempre está sonando,
en sus distintos instrumentos,
con sus distintos sentimientos,
tanto en el cielo como en la tierra.

Ahora nuestra nota,
no solamente suena,
también nos ilumina.
De día es un rayo de sol,
de noche una gran estrella,
estando siempre ante aquel que la requiera.

Para que sea nuestra guía,
solamente hay que recordarla,
recordar cómo sonaba,
cómo luchaba,
como enseñaba,
como amaba,
y como brillaba en la tierra.

Así es como nuestra pequeña nota,
llena de fuerzas y sentimientos,
no dejará de sonar,
y no dejará de brillar.

by @sofisalvarezza
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Desde que me enteré lo que te estaba pasando, fueron incontables las veces en que me desperté implorando que en los buenos días avisen que estabas mejor, que habías luchado, y que habías triunfado.
Hoy se cumple mi pesadilla, me avisan que ya no estás, que te fuiste para estar en un lugar mejor, y el dolor que tengo en el pecho es gigante.
Increíble pensar que nunca te dije lo mucho que te admiraba, lo buen tipo que me parecías, y lo bien que me caías. Tantas veces te putee por retarme todo el tiempo, y hoy podría pasarme un buen rato solo escuchando eso. Te queríamos, queremos y vamos a querer tanto.
Gracias por ser un referente para todos nosotros, dentro y fuera de clase. Siempre presente para cada uno y todos. Ojalá te encuentres en un lugar mejor que este, que chico te queda.
Todavía no caigo que no te voy a ver más en el aula, en algún pasillo o tirando un comentario irónico bien de Salgado.
Te merecías una larga vida, y tenías tantas cosas por delante. Un placer haberte conocido y haber tenido el privilegio de que me hayas enseñado, y no solo sobre radio, si no sobre la vida también.
Cortas son las palabras para describir el dolor y angustia que siento por tu pérdida, y ni yo era consciente de lo mucho que me habías marcado y enseñado hasta el día de hoy.
Donde sea que estés, sé feliz y ojalá lo hayas sido acá, mucho, con tu familia, tus amigos, tus seres queridos y con nosotros, como justamente nosotros lo hicimos; y así tenías merecido. Fuiste increíble. Gracias.
Peda
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Recuerdo pensar que quería en algún punto de mi vida asemejarme a vos, por la forma en la que expresabas la pasión que le tenías a lo que hacías, a la música y a transmitirnos todo lo que sabías. Por cómo conseguías lo que te proponías, viajabas, tocabas, volvías y el mismo día ya estabas contagiándonos esa misma música en ese cuarto aislado que parecía hacerse más grande con cada sonrisa. Y al año siguiente lo mismo, donde mirando desde la cabina, tus expresiones alivianaban nuestra tensión y tu mirada de ojos contentos y satisfechos nos demostraba que lo habíamos conseguido.
Con dedicación nos enseñaste y cómo lo hiciste, no paraste hasta que encontráramos lo mejor de nosotros mismos. Siempre y hasta el último día compartiendo tu peculiar humor y filosofía.
Hoy que ya no estás, te recordamos con muchísimo cariño así como a todos los momentos que vivimos gracias a vos y todo aquello que nos enseñaste a descubrir.
Con una mano en el corazón y el pulso en cada canción que fluía a nuestro propio ritmo, moviendo tu pie y nuestras cabezas, te agradecemos por todo lo que fuiste y seguirás siendo para cada uno de nosotros. Ojalá todos en algún momento tengan la oportunidad de encontrarse en esta vida a un ser tan único y sustancial como vos, lleno de cosas que expresar y con la capacidad de marcarnos en tan poco tiempo, como fueron los fugaces momentos que compartimos.
Abril dos Santos
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No tuve tiempo de asimilar la noticia. ‘Tienen suplente porque Salgado está enfermo’ ‘Tranquilos, antes de mitad de año vuelve’ ‘Me dijeron que tiene cáncer’ ‘No sabemos si va a volver para el último trimestre’ ‘Sí, de páncreas. Terrible’.
Pensé en eso todos los días desde que me confirmaron tu diagnóstico. Ojalá hubiese sido menos inocente; de alguna forma saqué de mi cabeza la idea de que es una enfermedad terminal y me ilusioné con que, dentro de poco tiempo, me volverías a saludar con tu tono de burla por el pasillo.
Para serte sincera, todavía sueño un poquito con eso. Estoy encaprichada con verte aunque sea una vez más.
  Sufro por vos y sufro por todos nosotros. Porque la vida es totalmente injusta, y sé que a pesar de eso vos querías vivirla. Sufro porque quería que me acompañes el resto de mi secundario, que le des esas ganas de estudiar que pocos profesores te causan. Sufro porque siento la agonía por la que tuviste que pasar, y sufro por mis pares, que tienen un lugarcito en el pecho que no pueden cerrar.
  Pero como una sabia persona dijo, ‘poder decir adiós es crecer’. Así que me quedo con todas las noches que no dormí haciendo guiones o las tardes golpeando el pulso de una canción contra la mesa del bar. Me quedo con las ganas que teníamos en conjunto de sacar lo mejor posible de nosotros; nos hiciste esforzarnos y sobrepasar nuestros límites, sólo vos pudiste ver esa capacidad en tus alumnos. Me quedo con tu sonrisa ante nuestros chistes malísimos, tu humor particular y tu ironía, y con tu forma diferente de nombrar a cada uno de tus alumnos. Con que diste hasta lo último que te quedaba con tal de evitar lo que estamos pasando ahora. Y por eso también, te agradezco con el corazón entero.
  Y así, viéndote sonriente con el trombón en la mano yendo a dar clases, me duele un poco menos dejarte ir. Te pido perdón por todo el dolor por el que pasaste y puteo al aire porque la vida te arrebató todo lo que tenías por delante. Quiero pensar que sea donde sea que estés descansando, esté absolutamente libre de silencios; vos siempre fuiste (y serás) música.
Camila Pérsico.
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Siempre está “el profesor que amas” y al “que odias”. Yo te odiaba, te odiaba por enseñarme de la mejor manera, por enseñarme a utilizar un programa nuevo, por retarme, por ponerme partes, por ser un excelente profesor, por generar un vinculo, SI, te odiaba por todo eso y por mucho mas. Ahora te odio porque no estás, porque te fuiste rápido con todo un camino que recorrer. Pero me odio más a mí, por no haberte disfrutado, por quejarme de tu materia y de vos, por no escucharte en clase o quedarme dormida.
Pero de algo estoy segura es que ese odio me sirvió de algo. Tranquilo igual, que ese odio es sano es el odio que me enseño a admirarte y a quererte fuera y dentro del colegio. Sos inigualable.
Catalina Panizza
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Por momentos no te aprecié. No aprecié que quieras sacar lo mejor de cada uno. No aprecié que nos enseñes a tu manera inigualable como ser grandes personas y no alumnos. No aprecié tu alegría y pasión de cada día. No aprecie tu humor e ironía.  Pero ahora no me aprecio a mí, por no haber disfrutado más de tu presencia.
El día en que comencé a admirarte fue cuando nos diste un concierto de jazz con tu banda. Verte tocar con felicidad y euforia. Y, por supuesto, con ganas de enseñarnos. Sonó “A Love Supreme” y te convertiste de persona y profesor a músico. Yo solo pude apreciar tu arte.  Eso fue lo que ahora nos dejaste: “un amor supremo”.
Lloro al compás de tu trombón y se me hace difícil entender esta locura, pero espero que estés en un lugar mejor lleno de felicidad y música. Gracias por tu confianza y forma de inspirarnos, sos excelente y te voy a extrañar demasiado.

………………
Porque te fuiste y nos dejaste un “Por qué?” gigante. Por qué la vida se lleva a las mejores personas de la peor manera? Por qué, justo a vos? Si tenías tantas cosas por vivir y tanto por enseñar.
En estos momentos todos nos ponemos a pensar en qué momento te volviste tan especial, en qué momento dejaste de ser un profesor más y pasaste a ser un referente para muchos de nosotros.
Ahora es cuando me lamento y lloro de bronca, bronca por no sacar provecho a cada una de tus clases, a cada uno de tus consejos, a cada una de tus enseñanzas, a tus chistes e ironías y a ese humor con el que nos tratabas todos los días.
Y aunque nadie entienda el por qué de tu partida, nos va a ayudar. Ayudar a querer y decirlo, a gritarlo, a expresarnos cuando necesitamos hacerlo, cuando admiramos tanto a alguien.
Siempre vas a ser un pedacito de nosotros y ojalá te volvamos a encontrar.
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Y un día simplemente me encuentro en un mundo lleno de emociones distintas, me pierdo y no se hacia dónde ir. Me aferro a la tristeza, al dolor. Te extraño. Se me nubla la vista con lágrimas y no logro ver claro, me ahogo y no puedo pensar en todos aquellos momentos que compartí a tu lado. Tengo en mi mente la constante duda ¿por qué?, porque no lo entiendo.
Respiro, me tranquilizo y entonces me doy cuenta de que sin haberme dado cuenta, fue una persona que quise y querré más de lo que había pensado. Porque fue persona antes que profesor. Porque con su alegría y sarcasmo se hacía presente, sabía que podía contar con su ayuda.
Sonrío, y recuerdo. Lloro, y solo pienso en que no pude despedirme. En que al preguntar cómo estaba nadie podía darme una respuesta. En que no lo volví a ver. En que no dije todo lo que tenía para decir, en que podría haberme expresado mejor al decirle que fue de los mejores. Me acuerdo cuando me lo cruzaba en los pasillos cuando corría a biblioteca, cuando nos hacía reír con solo gestos al grabar; y vuelvo a sonreir. ¿Solo eso me queda? ¿Vivir en un mar de sentimientos que van y vienen? Muchas preguntas, dudas y deseos. Lágrimas.
Aprendí de él con ganas de aprender, y no me pasa seguido. Lo recuerdo en cada nota, en cada melodía.
¿Cómo voy a entrar en el salón de música cada Lunes ahora? Si mi profesor tenía que ser él. ¿Cómo voy a ir al salón de radio y no pensar en las mañanas de los miércoles?
Intentan consolarme “no entiendo cómo es que las personas más buenas se van antes” “aferrate a lo lindo” y yo solo tengo bronca. Bronca por los momentos que faltaban vivir y por el diploma que nunca me va a entregar.
Que orgullo. Que no pase desapercibido, que no sea uno más, que esté presente sin estarlo.
Que feo. Por todos esos futuros y actuales alumnos que no van a pasar por la increíble sensación de conocerlo, por pasar de la etapa en la que creen que hay que temerle a la que le tienen confianza, a esa etapa en la que sin darse cuenta, le toman cariño.
Te fuiste y yo estaba en el salón donde de a poco fui conociéndote, en ese mismo espacio. Donde me di cuenta, de que fuiste mucho más que solo un profesor. Te extraño, y voy a extrañarte y recordarte siempre. Gracias por todo, ya nos volveremos a encontrar.
Estoy sola en este mundo de sensaciones, sola en el medio del mar. Y ahora solo me queda aprender a nadar.


Y de esta forma, con la ilusión de que nos escuches, nosotros, tus alumnos, te despedimos.
Te damos labor gracias, y esperamos que al igual que lo hiciste con y para nosotros, puedas hacer sonreír a mucha más gente donde estés, y llenes el cielo de melodías, haciendo brillar al sol con el sonido de tu trombón.
Profesor, profesores. No se tratan solo de enseñar, se trata de transmitir, hacer que no se superemos, mostrarnos qué tal vez sí podemos; sacar lo bueno de cada uno de nosotros, y hasta aprender ustedes de nosotros. Ustedes, que nos acompañan día a día y no se ven crecer.
Puede que muchas veces no logremos transmitirlo, nos quedemos dormidos, no prestemos atención y les hagamos la semana cosas un poco más complicadas. Pero no queremos que duden de algo:
Cada cosa, cada detalle y cada gesto, significa algo en nosotros. Un reto, un saludo, una felicitación, un desafío una mala nota, una ayuda, una sonrisa al enseñar. Son nuestro ejemplo, buscamos la atención constante en ustedes. Muchas veces, pueden generar más de lo que en. Permítanos ser parte de ustedes; enséñenos lo que saben, cuéntenos historias, los vamos a querer escuchar.
“Enseñar no es transferir conocimientos, sino creas la posibilidad de su construcción. Quien enseña aprende al enseñar, y quien aprende, enseña a aprender”, como dijo alguna vez Paulo Freire.
Lo que queda anotado en una carpeta vieja, podemos acercarnos a buscarlo y recordarlo; una fórmula, una guerra, un sistema, un esquema; lo que queda guardado en el corazón, está siempre ahí, no es necesario un repaso o una lección del  día para que vuelva a nosotros; simplemente nunca se olvida.
Al igual que lo hizo Francisco, sigan enseñándonos con el corazón, ya que todo aquello que saquen de ese lugarcito, nos va a quedar guardado para siempre, y de esa manera, recordar no va a costar trabajo. En nombre de cada uno de nosotros, para vos profe, y para todos ellos, GRACIAS, y que día a día, podamos aprender algo nuevo.

- Alumnos de 4° Comunicación 2018 - 

Reseña en el diario La Nación

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